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Victoria Rico

Apuntes sobre los Atomic poems de Margaret Cavendish

Instituto del Desarrollo Humano, UNGS

Un diálogo con Lucas Margarit

Pequeños Átomos pueden hacer un Mundo de sí mismos/
 y de cada figura, al ser tan sutiles;/
y mientras danzan por todas partes, encuentran lugares adecuados

Margaret Cavendish

En el año 1653 salió a la luz Poems and Fancies, de Margaret Cavendish (1623-1673), Duquesa de Newcastle, escritora, filósofa y científica. De esta compilación de poemas, epístolas y prosas se desprenden los Atomic poems, un grupo de poemas en donde la autora desarrolla su teoría sobre los átomos.

Próximamente se publicará la traducción de Poemas atómicos, realizada por el poeta e investigador en literatura inglesa Lucas Margarit. Sobre la próxima publicación Margarit nos cuenta: “La editorial Descontexto de Chile, que dirigen los poetas Juan Carlos Villavicencio y Carlos Almonte, ha obtenido un subsidio para la publicación de los Atomic Poems, en esta ocasión se publicará la serie completa de poemas acerca del atomismo. Asimismo, más adelante se publicará en Madrid bajo el sello Amargord.1

Los poemas de Cavendish sugieren la complejidad de dos lenguajes que parecerían ser antagónicos pero que se fusionan por necesidad, sin perder de vista el artificio y la sutileza de su construcción. Sobre este tema Margarit expresa:

Estamos ante una poesía por momentos muy compleja, producto de un momento histórico de muchísimos cambios incluso lingüísticos (entre ellos las consecuencias del gran cambio vocálico). ¿De qué modo se puede establecer entonces, a través de la traducción, un nexo hasta los lectores contemporáneos? Esta es la pregunta central. El otro tema es más semántico ya que se refiere a los usos particulares de algunos términos en una época determinada. Desde una perspectiva más formal, la complejidad de la poesía de los poetas metafísicos primero y luego de la Restauración me llevan por un lado a considerar autores españoles del mismo período y sus complejidades poéticas; por otro, a encontrar un grado de inteligibilidad similar al original. También, a tratar de preservar las sugerencias, el sentido suspendido… veo muchas veces que la traducción explica el texto original, con eso no estoy para nada de acuerdo.

Las traducciones de Margarit, entonces, retoman la complejidad que significa traducir pensando en la cuestión de la recepción, retoman la pregunta sobre los nexos entre el pasado y el presente, conservan la dificultad, entendiendo la necesidad de atender los sentidos y las oscuridades de los poemas. De esta manera, la poesía atómica se acerca a cumplir uno de sus objetivos: expandirse.

Cavendish crea su obra en un contexto que deriva de siglos de construcción de una sociedad basada en la persecución y la demonización de los estándares no hegemónicos. La caza de brujas funcionó como un proceso político de persecución social, entre otros, y como dispositivo de disciplinamiento de la población campesina que hasta el siglo XV se encontraba en un proceso de organización y sublevación. Las mujeres obtuvieron un papel protagónico en estas organizaciones y revueltas campesinas (motivo por el cual también se explica el énfasis que el discurso misógino -sobre todo eclesiástico- adquiere durante aquellos años), y los procesos de control establecieron como uno de sus objetivos centrales ubicar a las mujeres en la posición de reproductoras de la fuerza de trabajo durante el proceso de la llamada “acumulación originaria” (Federici, 2015). En el siglo XVII la ciencia en manos de mujeres no podía ser nada más que una burla a la Royal Society. En este contexto Cavendish se adueñó de dos lenguajes que históricamente les fueron negados a las mujeres. Desde su posición aristocrática tuvo acceso a ciertos recursos que le permitieron establecer una fusión impensada e igualmente polémica como su figura: ciencia y poesía. La ciencia alternativa resulta entonces una amenaza al orden que establece las formas de crear saber válido. La respuesta de Cavendish a esta cuestión parecería ser por demás pragmática: hace de la falta su material poético. La información que no posee sobre ciertos temas va a conformar el punto de partida para una poesía que se abraza a la metáfora como elemento distractor, como la misma Cavendish expresa en Poems and Fancies: “Y la razón por la que escribo en verso es porque creo/ que los errores se disimulan más en la poesía que en/ la prosa, ya que los poetas escriben ficción, y la ficción/ no se manifiesta como verdad, sino como un pasatiempo”.2

Victoria Rico

El recurso de la falta de información y saber no es exclusivo de Cavendish, sino que forma parte de un truco de época para sortear las restricciones impuestas tanto en el campo científico como en el social. Josefina Ludmer reconoce también esta técnica en la escritura de Sor Juana Inés de la Cruz: “La escritura de Sor Juana es una vasta máquina transformadora que trabaja con pocos elementos; en esta carta la matriz tiene sólo tres, dos verbos y la negación: saber, decir, no” (1985). En este sentido, Cavendish, no está ajena a los procedimientos que Ludmer llama “tretas”, esos recursos que la misma Sor Juana trabajó tan precisa y brillantemente para no abandonar la lucha de su intelecto. Ludmer explica: 

saber y decir, demuestra Juana, constituyen campos enfrentados para una mujer; toda simultaneidad de esas dos acciones acarrea resistencia y castigo. Decir que no se sabe, no saber decir, no decir que se sabe, saber sobre el no decir: esta serie liga los sectores aparentemente diversos del texto […] y sirve de base a dos movimientos fundamentales […] en primer lugar, separación del campo del saber del campo del decir; en segundo lugar, reorganización del campo del saber en función del no decir (callar) (1985).

La poca credibilidad de su discurso es un dato que Cavendish deja en claro a los lectores. La autora trae al lector, lo nombra, lo incluye, con el uso de metáforas arma el manual que no está habilitada a escribir. Las metáforas en su poesía conforman una glosa cotidiana: danza, trabajo, y anillos. La simpleza pareciera ser necesaria y responder no solo a la precariedad en saberes científicos que se atribuye, sino también a su desacralización. Margarit define la poesía de Cavendish como “una ciencia sensual y la sensualidad de lo arcaico”, y la autora lo confirma por medio de versos simples que se establecen como mantras: “Esta armonía es salud, y nos hace la vida más larga./ Pero si quedan fuera del baile, he aquí la muerte y el baile se acaba”.

La concepción  del mundo que presenta Cavendish, la idea de infinitud de la materia y las múltiples posibilidades que la naturaleza presenta son también la apertura a nuevas ideas sobre el mundo en el que la autora habita: “Así, por sus Movimientos y sus Formas/ como trabajadores se reemplazan unos a otros./Y así, por casualidad, un Nuevo Mundo pueden crear,/ O, si no, estar predestinados a labrar mi Destino”. Las ideas que la autora presenta sobre el mundo y las múltiples posibilidades que se correlacionan con los siglos de conformación violenta de los estándares sociales, abre una puerta hacia la pregunta sobre el presente y la recuperación de la literatura del siglo XVII. Margarit responde a la incógnita sobre el impacto que la poesía de este siglo podría tener en la actualidad:

Es como volver a Parménides. De allí una tensión interesante que podríamos señalar entre el pasado y la proyección que sus textos propondrían. Es un recurso para poder decir, una gran perífrasis que le permite reflexionar sobre los temas vedados a las mujeres y la ciencia fue uno de esos discursos. Justamente los poemas dedicados a los átomos están incluidos en un volumen Poems and Fancies. Este discurso científico escrito en verso está presentado como “fancie”, es decir como una especie de ensoñación fantasiosa. Esta “advertencia” de la autora es como una especie de permiso que se da ella y que presenta para poder presentar su obra.

La poesía de Cavendish es una puerta a la reconstrucción de una historia que pudo oficializarse por ciertas condiciones sociales. La pregunta sobre todo lo que hay detrás de ella es aún más importante. En el siglo XX voces como la de Virginia Woolf aún pregonaban la dificultosa relación entre la literatura y “la mujer” de clase media. En Un cuarto propio (1929), la escritora afirma que la independencia intelectual depende de cosas materiales y la poesía depende de la libertad intelectual, y con respecto a esto sentencia: las mujeres siempre han sido pobres. Tomándonos la licencia del anacronismo, podemos pensar que la figura de Cavendish responde siglos antes que la mujer aristocrática está ubicada en la misma problemática línea del tiempo. Pensar a Cavendish en este contexto amplía la disyuntiva entre género y clase, que permanece aún en el siglo de Woolf en la idea del “genio poético” y en la misma figura de Judith Shakespeare. Woolf expresa en Un cuarto propio: “Sea lo que fuere, no pude dejar de pensar, mirando las obras de Shakespeare en el estante, el obispo que tenía razón: hubiera sido imposible, completa y enteramente imposible, que una mujer compusiera las piezas de Shakespeare en el tiempo de Shakespeare” (1929). Judith Shakespeare es una construcción que viene a completar la destrucción de la idea de que genio poético llega de igual manera para todos. Es interesante rescatar este imaginario que Woolf presenta, e interrogar el lugar que Cavendish ocupa, teniendo en cuenta que habita el siglo en el que podría haber existido la tan anhelada hermana de Shakespeare. Pero como Woolf enfatiza, el genio poético es una cuestión de clase pero también de género.

Victoria Rico

La lectura de Cavendish en diálogo con la cuestión de época, su contexto y su traducción,  nos permite llegar a algunas conclusiones parciales. Su poesía es en parte la prueba de los espacios que fueron negados a las mujeres, pero no solo eso, también es un archivo de los cambios y las rupturas poéticas del siglo XVII, los legados de la ciencia hegemónica, y “las tretas” que dieron lugar a una obra poética que se construye y oscila entre la fantasía y la lucidez.

1 Todos los comentarios de Margarit pertenecen a una entrevista personal que le realizamos por escrito en el mes de agosto de 2020.

2 Todas las traducciones de los poemas pertenecen a Lucas Margarit (2014).
Sobre las traducciones: “Mi primera aproximación a la obra de Margaret Cavendish responde a un curso de Literatura inglesa dictado en la Universidad de Buenos Aires a principios de los años 1990. Algunas de las traducciones que componen el futuro volumen que será publicado en breve fueron realizadas para dicho curso donde el tema central -que funcionaba como eje de la materia- era la literatura escrita por mujeres. Estas primeras traducciones se ampliaron posteriormente y han sido parte de un proyecto de investigación. Fueron publicadas en el libro Textos utópicos en la Inglaterra del siglo XVII, Tomo 2: Viajes a la luna, utopías selenitas y legado científico (Oficina de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 2015) como un apéndice a los resultados de un proyecto de investigación que he dirigido y que se llevó a cabo en la Universidad de Buenos Aires (UBACyT)” (Lucas Margarit en entrevista personal).

Nota

Lucas Margarit es doctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña como investigador y docente. También es traductor y poeta y es autor de varios libros, entre ellos, Lazlo Alvis (2001); Samuel Beckett. Las huellas en el vacío (2003); El libro de los elementos (2007); Leer a Shakespeare: notas sobre la ambigüedad (2013) y Bernat Metge (2017). Entre sus traducciones más importantes se encuentran obras de William Shakespeare y, próximamente, de Margaret Cavendish.


Referencias

Federici, Silvia (2015). El calibán y la bruja. Buenos Aires: Tinta Limón.

Ludmer, Josefina (1985). “Las tretas del débil”. En Gonzales Patricia Elena y Ortega Eliana. La sartén por el mango. Puerto Rico: Ediciones El Huracán. 

Margarit Lucas (2014). “Poemas atómicos. Margaret Cavendish”. En Castagnino, María Inés; Margarit, Lucas y Montes, Elina. Textos utópicos en la Inglaterra del siglo XVII Tomo II: Viajes a la Luna, utopías selenitas y legado científico. pp. 2015-2045. Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras. 

Woolf, Virginia (2018 [1929]). Un cuarto propio. Madrid: Sabina ediciones.